El Enigma De El Sueño

Por: Bianca Minoldo

Estaba en tercer año del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Hacia solo instantes que le había pegado a Draco Malfoy y sinceramente se sentía muy bien por haberlo hecho.

Una noche, bajó a los patios del castillo, para visitar a Hagrid y se encontró, llevándose una gran sorpresa, con el mismísimo Draco Malfoy.

No le pareció agradable verlo por allí, pero él estaba muy extraño.

-¿Qué haces a estas horas de la noche aquí?- preguntó ella.

-Lo mismo me pregunto yo, qué hace una chica como tú, sola y por aquí- Repuso él, tranquilamente.

-¿Sabes? Eres muy extraño, pero ya me tengo que ir así que…

-No, espera.- Dijo él en tono de suplica, tomándola del brazo.

-Oye, ¿Qué te sucede? Tengo que irme y tú… Estúpido, suéltame ahora, ¿qué, ahora no te importa mi sangre sucia?

-Escúchame, quiero disculparme por todo lo que te he hecho y dicho. Lo he hecho por mi familia, no puedo decepcionarlos o hacerlos quedar mal por mi culpa. En serio, tienes que escucharme…

-Ja, ja, ja- Rió ella sarcásticamente; había levantado el brazo para pegarle una bofetada, cuando él se la sostuvo a tiempo y se acercó más a ella.

-Perdóname, soy un estúpido, siempre lo fui; y nunca me importó si eres hija de muggles o no, todo lo que te hice fue por acaparar tu atención; siempre estuve enamorado de ti. Te amo, Hermione.- E hizo solo un paso mas para estar a un palmo de distancia de ella. Y la besó. Ella le devolvió el beso, pero un instante después, fue como si ella hubiera reaccionado de lo que estaba pasando y se separo de él.

-¿Qué diablos crees que haces?- Le preguntó y se fue corriendo.

Los días pasaron y ella decidió guardar en silencio lo ocurrido aquella noche. Mientras tanto, Malfoy parecía que huía de ella, en clases, desviaba su mirada; pero tampoco le hacia comentarios o burlas.

Un día, Hermione se dirigía hacia una de sus clases cuando se cruzó con Malfoy y él, disimuladamente le dio un pergamino doblado y se fue. Ella lo desdoblo y lo leyó:

Encuéntrame en la orilla de El Lago Negro a las 11 de esta noche.

Hermione no olvidaba todo lo que él le había hecho, tampoco sabía que era lo que él pretendía, ya que no le creía del todo lo que él le había dicho; pero a pesar de todo eso, decidió ir.

-Lumos!- Exclamó para que se encendiera su varita para caminar por los oscuros terrenos camino al lago, a las once de esa noche.

Se iba acercando al lago y allí estaba él esperándola.

-Hola- Saludo él.

-¿Por qué querías que viniera? ¿Qué quieres?- Pregunto ella manteniendo la varita en alto.

-Supuse que querrías dar una vuelta, mientras me disculpaba de lo de la otra noche.

-Hmm… ¿puedo preguntarte por qué lo hiciste?

-Ya sabes… ya sabes que me gustas mucho…- Contestó él tranquilamente.

-Eh… Qué linda noche, ¿no?- Preguntó Hermione, tratando de cambiar de tema, aunque se sonrojó.

Siguieron hablando sobre otras cosas, y a Hermione empezó a caerle muy bien Malfoy.

-¿Puedo hacerte una pregunta, sin que te molestes con migo?- Preguntó él, después de una charla sobre sus suposiciones de como se arreglaban los muggles sin magia.

-Supongo que sí…

-¿Tú tuviste que ver en la huída de el hipogrifo de Hagrid?

-¿Qué?- Preguntó ella, muy sorprendida, y se fijio en su reloj para ver la hora.- Oh, ¡mira qué hora es! Debo irme, en serio.

-¿Te molestaste por la pregunta? Lo siento, si no quieres decírmelo esta bien, yo no debí meterme…

– No, no es eso; es que en serio debo irme. Gracias por todo, la pasé muy bien. Adiós.

Y se fue hacia el castillo dejando a Malfoy algo desconcertado.

En los días siguientes, Draco y Hermione, se juntaban de noche y charlaban, y Malfoy nunca más tocó el tema de Buckbeak.

Hermione se estaba empezando a enamorar de él, a pesar de todo lo que había ocurrido en los otros años escolares, ahora sentía que estaba con una persona diferente, no con el Draco Malfoy que conocía.

Una noche, ella sintió el impulso de besarlo, y como supo que el no se disgustaría, lo hizo. Él, muy sorprendido, le devolvió el beso y luego sonrió. Y, desde ese momento, Hermione supuso que él era su novio. Ese mismo día Draco le regaló un collar bellísimo. Hermione lo usó diariamente debajo de su chomba, para que los demás no lo notaran.

Un día, durante el desayuno, Neville Longbottom, se sentó junto a Hermione y le habló.

– Hermione, ¿podríamos hablar un momento?

-Sí, claro, dime.

– Bien es que… la otra noche, no me podía dormir- Comenzó él, sonrojándose- y decidí dar un vuelta por El Lago Negro… Y entonces… Te vi, con Draco Malfoy… Y… Se estaban… Besando…

– Neville… No se qué decirte- Ella se había sonrojado, y mucho- Escucha, prométeme que no se lo dirás a nadie, por favor.

-Sí… Claro…

Hermione salió corriendo hasta la mesa de Slytherin, todos, la miraban con muchísima intriga, es que, para los demás, debía ser muy extraño. Buscó a Draco y le dijo si podían hablar un momento en privado.

-¿Qué pasa?- Preguntó él sin darle importancia a las preguntas de Crabbe y Goyle que no entendían por qué se iba con “la sangre sucia”.

– Escucha, siento que lo nuestro no va a funcionar- Dijo ella y sus ojos se llenaron de lágrimas- En este tiempo hiciste que yo sintiera algo que nunca antes había sentido por un chico. Me enamoraste, Draco, pero no podemos seguir juntos, no podemos estar así, a escondidas, la gente se empieza a dar cuenta que pasa algo entre nosotros, y si tu familia se entera… No quiero que tengas problemas por mi culpa…

– ¿Por lo menos no podríamos ser amigos?

– Draco, ¿no lo comprendes? No podemos…

-Bien, si eso es lo que quieres…- Y se fue, dejando a Hermione sola, totalmente desconcertada.

Por la noche, Hermione volvió a su dormitorio, y en su cama encontró una carta. La abrió y comenzó a leerla.

Hermione,

Me rompiste el corazón, ¿No entiendes que no me importa mi familia? Solo me cortaste porque no querías estar con migo. ¿Por qué no me lo dijiste? O entonces, ¿por qué accediste a salir con migo?

No lo entiendo, pero no quiero que me lo expliques, no me importa lo que pienses, no me importas; no quiero saber más nada de ti.

Malfoy.

Hermione leyó la carta y se echó a llorar, todo había ocurrido tan rápido, ella solo quería ayudar a Draco y resultó que este pensaba todo lo contrario a ella.

Hermione despertó de repente, había soñado algo muy raro, aunque parecía muy real: ella salía con Draco Malfoy, le dijo que no podían seguir juntos, el se enojo por ello y cortaron.

Estaba empapada en sudor. Se miró el pecho y tenía colgado el collar que en el sueño le había regalado Draco. ¿Pero como era eso posible? Tal vez había sido una predicción, ¿O había sido real? Una voz de en lo profundo de su alma le dijo: todo está en tu mente, tu decides: si fue un sueño o si fue real.

Fin.

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